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BUENOS AIRES, Argentina
ME LLAMO ANALIA, TENGO 28 AÑOS Y SOY ACUARIANA. MI FECHA PROBABLE DE PARTO ES EL 04 - 08 - 2010. SERA MI PRIMER HIJO/A. MI INTENCION ES COMPARTIR CON USTEDES ESTA FELICIDAD INMENSA QUE SIENTO. ESPERO QUE LES GUSTE MI BLOG. BESOS!!!

PANZA

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08-03-2010

PANZA

PANZA
28-01-2010

lunes, 8 de marzo de 2010

GLOSARIO DE TERMINOS

GLOSARIO DE TERMINOS

ACIDO FÓLICO
El ácido fólico o folato es un tipo específico de vitamina B. Se relaciona muy estrechamente con la mujer embarazada, y es que el ácido fólico ayuda a prevenir defectos congénitos del tubo neural, como la espina bífida y la anencefalia. Por el contrario, su defecto aumenta las probabilidades de tener hijos prematuros y de bajo peso al nacer.
Se encuentra presente en vegetales de hoja verde, legumbres, cítricos y granos integrales. Las personas con deficiencias de folatos en el organismo, desarrollan un tipo de anemia denominada megaloblástica (agrandamiento anormal de los glóbulos rojos).
Por otra parte, son múltiples los beneficios del consumo de ácido fólico para cualquier persona. Los estudios demuestran que ayuda a prevenir las enfermedades cardiovasculares así como la aparición de cáncer de cuello de útero o colon.

AMNIOCENTESIS
La RAE define amniocentesis como el procedimiento de obtención de muestras de líquido amniótico mediante punción abdominal de la pared del útero.
Dicho de otra forma, la amniocentesis es una prueba prenatal consistente en la extracción de cierta cantidad de líquido amniótico, con el objetivo de analizarlo para obtener información del estado de salud del feto y detectar defectos congénitos. Aunque inicialmente el objetivo es el diagnóstico, cada vez con mayor frecuencia se utiliza para descartar la presencia de esos defectos congénitos.
El estudio del líquido amniótico proporciona información acerca del sexo del feto, anomalías cromosomales y genéticas, enfermedades congénitas (como la fibrosis quística, enfermedad de Tay-Sachs, etc.), grado de madurez pulmonar, evaluar el riesgo de espina bífida o síndrome de Down (según el nivel de la Alfa-feto-proteína) o infecciones intrauterinas. Con toda esta información se podrán tomar decisiones sobre el embarazo.
La prueba suele realizarse durante el segundo trimestre del embarazo, generalmente entre 15 y 18 semanas después de la última menstruación de la madre.
Existe otra prueba denominada la muestra del villus coriónico (CVS) que permite detectar prácticamente los mismos defectos congénitos que la amniocentesis, pero no todos. Se practica en una etapa anterior del embarazo (entre las semanas 10 y 12), aunque parece ser que conlleva algo más de riesgo de aborto espontáneo. Cuando debe practicarse
Normalmente la realización de la prueba no se ofrece a todas las mujeres embarazadas, puesto que conlleva un pequeño riesgo de aborto espontáneo. Por ello, se suele realizar cuando existe un mayor riesgo de que el bebé sufra algún tipo de defecto genético, cromosómico o malformaciones.
Entre los factores que influyen para recomendar la realización de la prueba, están los siguientes: La edad de la madre: el riesgo de que el bebé sufra algún tipo de defecto aumenta a partir de los 35 años de edad de la madre. Antecedentes personales: si se ha tenido un hijo o un embarazo anterior con defecto congénito, puede recomendarse la realización de las pruebas en los embarazos posteriores. Antecedentes familiares: aún cuando no se haya tenido una experiencia personal anterior, si existen antecedentes en la familia de alguno de los futuros padres, se suele recomendar la realización de la prueba. Pruebas de diagnóstico: cuando el nivel de la Alfa-feto-proteína (AFP) es alta (detectado mediante análisis de sangre), podría ser indicativo de un defecto del tubo neural (malformación de la médula espinal o del cerebro, como espina bífida); cuando el nivel es bajo, podría ser indicativo de anomalías cromosómicas.
Seguridad de la prueba En general, la amniocentesis es una prueba segura aunque conlleva ciertos riesgos. En algunos casos, sobre el 0,5%, se corre el riesgo de aborto espontáneo. Además, existen otro tipo de efectos secundarios como la hemorragia o pérdida de líquido amniótico (normalmente se resuelven solos con reposo), o infección intrauterina. Cada embarazo es diferente, por lo que en cada caso deben sopesarse detenidamente los riesgos que la prueba conlleva.

APNEA DEL RECIÉN NACIDO
La RAE define apnea como la falta o suspensión de la respiración. La aparición de pausas cortas en la respiración de los bebés es algo normal. Sin embargo, en la apnea estas pausas son demasiado largas, del orden de los 20 segundos. Junto con la pausa en la respiración, es común que se den episodios de bradicardia o disminución de la frecuencia cardiaca, y color azulado de la piel.
La apnea del recién nacido o infantil puede afectar a bebés a término; sin embargo, es más común que afecte a bebés prematuros. Además, cuanto más prematuro sea el bebé, el riesgo de sufrir apnea es mayor. La apnea suele presentarse con mayor frecuencia durante la fase de sueño activo (REM o Rapid Eye Movement, fase de movimientos oculares rápidos).
Pueden hablarse de dos tipos de apnea: la apnea central, debida a una alteración en el centro de control de la respiración del cerebro, y la apnea obstructiva, debida a un bloqueo de las vías respiratorias. La apnea suele superarse con el desarrollo del bebé (en prematuros, al alcanzar las 36 semanas de gestación), aunque es muy recomendable identificar con los médicos las causas que la originan.
Causas: Son de diversa índole: Hemorragias cerebrales. Sistemas inmaduros: nervioso, neurológico, inmunológico. Enfermedad respiratoria. Problemas cardíacos. Reflujo gastroesofágico: se produce cuando el contenido del estómago regresa al esófago. Infecciones. Alteraciones en los niveles de las sustancias químicas presentes en el cuerpo.

EDAD CORREGIDA
Por edad corregida se entiende aquella que el niño tendría si hubiera nacido en la fecha inicialmente prevista. El concepto se aplica en bebés prematuros.
Expliquémoslo con un ejemplo. Supongamos que nuestro hijo tenía que nacer el 1 de Enero, pero “decide adelantarse” 2 meses y nace el 1 de Noviembre. Entonces, el 1 de Febrero tendría 3 meses de vida pero una edad corregida de 1 mes. Análogamente, el 1 de Julio tendría 8 meses de vida, pero una edad corregida de 6 meses. Etc, etc.
¿Para qué sirve?
En los primeros meses de vida se hace un seguimiento de los recién nacidos, controlando parámetros como el peso o la altura. La recopilación de datos a nivel local, provincial o nacional permite hacer comparaciones estadísticas, de manera que podemos saber si nuestro hijo está en la media, por encima o por debajo (ver concepto de Percentil).
Los niños prematuros, por su propia condición, tienen un peso y tamaño menor del habitual en el momento del parto. La edad corregida establece un punto de partida a partir del cual podemos comparar el peso y tamaño de nuestro hijo con el resto.

EMBARAZO ECTÓPICO
La RAE define ectópico como aquello que se produce fuera del lugar propio. En el caso de un embarazo, por tanto, se refiere a aquel que se produce fuera del útero. Por lo general, se implantan en las trompas de Falopio y rara vez se desarrollan normalmente. De hecho, si no se trata adecuadamente, puede producir hemorragia interna y hacer peligrar la vida de la madre.
Aunque lo normal es que se implante en una de las trompas de Falopio, en raras ocasiones puede ocurrir que se presente en los ovarios, cuello uterino o abdomen. Por norma general, el embarazo ectópico debe finalizarse por métodos quirúrgicos, y en pocos casos puede tratarse con medicamentos.
Inicialmente, el desarrollo de un embarazo ectópico es similar al de un embarazo normal. Por tanto, la mujer experimentará los mismos síntomas y cambios fisiológicos, y dará positivo en las pruebas de embarazo.
El embarazo ectópico se da, aproximadamente, en el 1% de los casos. Afortunadamente, las estadísticas dicen que entre el 50 y 80% de las mujeres que han sufrido un embarazo ectópico, pueden desarrollar embarazos sanos en un futuro.
Otros nombres que recibe: embarazo abdominal, embarazo tubárico o embarazo cervical.
Qué causas lo provocan: Son múltiples las causas que pueden provocar un embarazo ectópico, todas aquellas que impidan o retrasen el transporte del óvulo fecundado por las trompas de Falopio hasta el útero. Las más importantes son: Salpingitis crónica: o inflamación de las trompas de Falopio. Aproximadamente la mitad de mujeres con embarazos ectópicos han padecido salpingitis. La ligadura de trompas (esterilización tubárica): en ocasiones una mujer puede quedar embarazada tras someterse a una ligadura de trompas. En estos casos, más del 50% de los embarazos son ectópicos. Defectos congénitos en las trompas, endiometrosis o cicatrizaciones provocadas por infecciones (salpingitis), cirugía o embarazo ectópico anterior. Anticonceptivos mecánicos (tipo DIU) u hormonales, especialmente aquellos que cuentan con estrógenos y progesterona (como la píldora), que pueden hacer más lento el desplazamiento del óvulo fecundado. La píldora del día después se ha relacionado en varias ocasiones con embarazos ectópicos. Las técnicas de reproducción asistida: fecundación in-vitro.
Síntomas En algunos casos, se comienza con los síntomas habituales de un embarazo, como náuseas o hipersensibilidad de los pechos. En otros no se tendrán síntomas, con lo que la mujer no se percatará de estar embarazada. Leve sangrado vaginal: aproximadamente una semana después de la falta de menstruación se puede experimentar un sangrado vaginal leve, normalmente de color marrón. En muchos casos se confundirá este sangrado con la menstruación, por lo que es conveniente prestar atención al resto de síntomas. Dolor abdominal: la hemorragia anterior suele venir acompañada de dolor en la parte inferior del abdomen (generalmente focalizada en uno de los lados). Si no se recibe tratamiento, el dolor se volverá más intenso y podría ir acompañado por mareos, náuseas, vómitos o dolor en el hombro.
Si se observan estos síntomas, es conveniente consultar rápidamente a su médico o acudir a urgencias.

ESPINA BÍFIDA
La RAE define espina bífida como la malformación del extremo caudal de la espina dorsal, que ocasiona la protrusión de la médula.
En otras palabras, es una malformación congénita del tubo neural caracterizada por falta de protección de la médula espinal, que queda al descubierto al no cerrarse correctamente la columna vertebral. Las consecuencias, lesiones de diversa gravedad en la médula espinal y sistema nervioso central, y son irreversibles.
Pueden distinguirse dos tipos: Espina bífida oculta: la menos común (15% de los casos) y menos grave. Aunque la columna vertebral no se cierra completamente, la médula está cubierta por piel y no sufre daños. Espina bífida abierta o quística: el caso más grave. Se denomina quística pues suele apreciarse un bulto (quiste) en la zona afectada de la espalda. Si son las meninges (cobertura de protección de la médula espinal) las que se han salido a través de las vértebras, se denomina meningocele y tiene secuelas menos graves. Si, además, es una parte de la médula espinal la que aflora al exterior, se denomina mielomeningocele y sus secuelas son las más graves.
Desafortunadamente, el mielomeningocele es el caso más frecuente. Por ello, suele hablarse de espina bífida y mielomeningocele de manera indistinta.
Las secuelas dependen generalmente del nivel de la columna al que se encuentre la lesión, siendo más graves cuanto mayor es la altura (más cerca de la cabeza). Normalmente, afectará a tres de los sistemas más importantes del cuerpo humano (nervioso central, genito-urinario y locomotor). Causas: La espina bífida suele provenir por una predisposición genética de los progenitores y una serie de factores ambientales, como déficit de folatos o ácido fólico, edad de la madre (mayor incidencia en madres adolescentes), gripe durante el primer trimestre de embarazo, déficit de vitaminas, el orden de nacimiento (los primogénitos tienen mayor riesgo de padecerla), ciertos tratamientos farmacológicos, etc.
Prevención: Pese a todo, la espina bífida es fácil de prevenir. La prevención es deseable que se inicie previamente a producirse el embarazo. Las medidas a adoptar son: Llevar una dieta sana y equilibrada. Tomar ácido fólico dos meses antes de la concepción y durante el primer trimestre de embarazo, puesto que el sistema nervioso central se desarrolla muy pronto, entre la cuarta y sexta semanas de gestación. Evitar ciertos tipos de fármacos. Puede efectuarse un diagnóstico durante el embarazo mediante análisis de sangre, amniocentesis o ecografía.
Para una información más detallada, consultar la web de la Federación Española de Asociaciones de Espina Bífida e Hidrocefalia (antes conocida como FEAEBH).

LIGADURA DE TROMPAS
La ligadura de trompas es una operación quirúrgica cuyo objetivo es el cierre de las trompas de Falopio de una mujer. Las trompas de Falopio son los conductos que movilizan los óvulos del ovario al útero una vez al mes (por norma general), y el lugar donde los espermatozoides los fecundan.
Por tanto, la ligadura es un anticonceptivo permanente que impide la fecundación de los óvulos, resultando la mujer estéril. Su efectividad es del 99% (no existe método anticonceptivo alguno que cuente con un 100% de efectividad) y, en el caso de producirse un embarazo, existe un alto riesgo de que sea un embarazo ectópico (fuera del útero).
Aunque es posible revertir la operación mediante cirugía (recanalización tubárica), tiene pocas posibilidades de éxito pues las trompas suelen haber sufrido serios daños. Además, el 65% de los embarazos producidos después de la recanalización suelen ser embarazos ectópicos, con los riesgos que ello conlleva.
Suele recomendarse en mujeres adultas que deseen evitar futuros embarazos. Sin embargo, no suele recomendarse a mujeres jóvenes, puesto que a mayor juventud mayor es la probabilidad de arrepentimiento en un futuro cercano.
Otros nombres que recibe: esterilización tubárica, ligadura tubárica.
La operación: La ligadura de trompas se efectúa bajo anestesia, practicándose una o dos pequeñas incisiones en el área abdominal, generalmente cerca del ombligo. El método más utilizado es la laparoscopia, consistente en introducir un tubo óptico estrecho (con cámara incorporada) y cauterizar las trompas.
La paciente recibe el alta en pocas horas y se recomienda evitar ejercicio físico intenso durante varios días. La vuelta al trabajo, asimismo, puede producirse en pocos días y se recomienda un período de una semana antes de reanudar las relaciones sexuales.
Riesgos: Son de diversa índole: Cierre parcial de las trompas: lo que podría provocar un embarazo no deseado. Como se ha comentado anteriormente, cuando esto ocurre existe una alta probabilidad de sufrir un embarazo ectópico. Los propios de cualquier operación: reacción a la anestesia, hemorragias, infecciones, etc. Daños en órganos adyacentes en el momento de la intervención. Mayor riesgo de padecer cáncer de ovarios y útero. Molestias del post-operatorio: dolores menstruales, mayor duración de la menstruación, mayor volumen de sangre, dolor durante las relaciones sexuales. En cualquiera de estos casos se recomienda acudir a un ginecólogo.

MASTITIS
La RAE define mastitis como inflamación de la mama. Normalmente la mastitis se asocia con infección y, sin embargo, es una inflamación que puede acompañarse o no de infección. Suele presentarse con frecuencia entre la segunda y tercera semanas después del parto, y es raro que ocurra después del primer trimestre.
Las causas principales de la mastitis son, en primer lugar, la acumulación de leche en los conductos lácteos (estasis de leche) y, en segundo lugar, la infección. Por otra parte la infección, cuando ocurre, suele estar propiciada por el estancamiento de la leche que proporciona un medio ideal de cultivo para las bacterias. Pese a todo, y como comentaba al principio del post, suele asociarse mastitis con infección. Esta creencia se encuentra extendida, incluso, entre el personal médico.
El estancamiento o estasis de leche suele producirse por una ineficaz succión del bebé, o un mal agarre del pezón, posturas inadecuadas, ropa o sujetadores excesivamente ajustados, etc. La infección, en caso de producirse, suele hacerse a través de los conductos lácteos o, de manera habitual, por grietas en los pezones. Una vez aparecida la infección, suele pensarse que es mejor abandonar la lactancia. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Es importante que no se interrumpa la lactancia, tanto para la madre como para el bebé. Para la madre, puesto que dejar de dar el pecho puede empeorar la situación, puesto que se continúa produciendo leche y ésta sigue acumulándose. Para el bebé, porque prácticamente no hay ningún riesgo de contraer la infección, incluso cuando el pezón supura pus (su sistema inmunológico lo protege, gracias a los anticuerpos recibidos durante la lactancia).
Los síntomas más comunes suelen ser pechos doloridos y de mayor tamaño, calor en el pecho con cierto enrojecimiento, hipersensibilidad del pezón, secreción de pus de color verdoso e, incluso, fiebre y malestar general.
La mastitis, tratada a tiempo, no ofrecerá mayores complicaciones. Suele tratarse con antibióticos inocuos para el lactante, y ocasionalmente puede complicarse de manera más grave produciendo un absceso mamario (formación de pus dentro de los pechos).

NEONATO
La RAE define neonato como recién nacido, entendiendo como “recién nacido” un bebé de cuatro semanas o menos.
Estas cuatro semanas son cruciales en la vida del neonato, pues representa un período de tiempo en el que los cambios son extremadamente rápidos y en el que se descubren la mayoría de defectos congénitos, infecciones, anomalías genéticas, etc.

PERCENTIL
La RAE define percentil como el valor que divide un conjunto ordenado de datos estadísticos de forma que un porcentaje de tales datos sea inferior a dicho valor. Así, un individuo en el percentil 80 está por encima del 80% del grupo a que pertenece. En el caso de los bebés, el percentil se utiliza para hacer una valoración del crecimiento del recién nacido. Se pueden definir percentiles para todos los parámetros que se quieran: peso, tamaño, perímetro craneal, grasa corporal, etc. Sin embargo, las más utilizadas son las que se refieren al peso y talla del bebé.
Qué significa Cuando nos dicen que nuestro hijo está en el percentil 25 del peso significa que, de cada 100 bebés, 75 pesan más que nuestro hijo (luego 24 pesarían menos). Análogamente, si nuestro hijo está en el percentil 80 de altura significa que, de cada 100 bebés, solo hay 20 que midan más que nuestro niño (luego 79 medirían menos). De todo esto se deduce que el percentil 50 se refiere a la media de todos los valores.

PREMATURO O PRETÉRMINO
La duración de un embarazo se considera normal cuando el parto se produce entre las semanas 37 y 42. En este caso, se dice que se ha producido un parto a término. Por tanto, un niño que nace antes de la semana 37 se le denomina prematuro o pretérmino.
Los bebés prematuros padecen de inmadurez en sus órganos y sistemas principales (respiratorios, digestivos, etc.), y son más vulnerables y sensibles a los agentes externos. Evidentemente, no todos los prematuros tienen los mismos problemas. Éstos serán más acusados cuanto menor sea su edad gestacional (semanas de embarazo).
Por otra parte, es importante hacer hincapié en que los problemas de los prematuros vienen de la inmadurez de sus órganos. Por tanto, aunque un niño prematuro pueda pesar como un niño a término (por ejemplo, 2,5 kg), éste último tendrá todos sus órganos maduros y, simplemente, estará en un percentil bajo. No necesitará de la atención de un prematuro. En nuestro caso, tuvimos un niño prematuro de 2,250 gr y 34 semanas de gestación.

RECANALIZACIÓN TUBÁRICA
Se trata de un procedimiento quirúrgico (microcirugía) cuyo objetivo es volver a canalizar las trompas de Falopio en mujeres que se han sometido a una ligadura de trompas, de manera que éstas puedan volver a quedarse embarazadas.
Es una operación más complicada que la ligadura de trompas, y puede llegar a durar hasta 2 horas. Además, se aconseja para mujeres de hasta 38 años de edad.
Antes de efectuar la operación, se suele practicar una laparoscopia previa (introducción de un tubo óptico estrecho con cámara incorporada), con el objetivo de determinar si las trompas pueden ser recanalizadas con éxito. Para ello, las puntas de las trompas deben medir más de 6 centímetros. Si las trompas fueron cauterizadas en la ligadura (el método más frecuente, por otra parte), la reversión podría ser irrealizable debido a que la membrana que recubre las trompas podría haber sido dañada durante el proceso. En caso de no poder efectuarse la recanalización, se recomienda la técnica de la fertilización in-vitro.
Los motivos más habituales por los que una mujer se somete a una operación de este tipo son los divorcios, la pérdida de hijos o el arrepentimiento (debido a su juventud). Es una técnica con un alto porcentaje de éxito. Aproximadamente el 75% de las mujeres que se han sometido a ella, han podido quedarse embarazadas. Sin embargo, hay que tener en cuenta que aumenta el riesgo de embarazo ectópico. Por ello, una mujer que resulte embarazada después de someterse a la operación, debería consultar a su médico para confirmar que el embarazo no es ectópico.
Otros nombres que recibe: Anastomosis Tubárica.

SALPINGITIS CRÓNICA
La salpingitis crónica es una inflamación de las trompas de Falopio causada, normalmente, por una infección. Es una patología muy relacionada con los embarazos ectópicos, pues aproximadamente la mitad de mujeres con embarazos ectópicos han padecido salpingitis. La patología afecta principalmente a mujeres sexualmente activas, pues la infección causante suele contraerse durante las relaciones sexuales, y están más expuestas aquellas que utilizan el DIU como dispositivo anticonceptivo. Rara vez se presenta en mujeres jóvenes que aún no han tenido la menstruación, o en mujeres adultas embarazadas o después de la menopausia.
Normalmente, la infección se origina en la vagina y se extiende hacia el útero y las trompas de Falopio. Por ello, aunque los síntomas puedan ser más intensos en uno de los dos lados, por norma general las dos trompas de ven afectadas.
Es una enfermedad que debe tratarse sin demora, puesto que cuanto más prolongada y grave sea la inflamación, se corre riesgo de sufrir infertilidad y otro tipo de complicaciones. Otros nombres que recibe: enfermedad inflamatoria pélvica.
Síntomas: Suelen aparecer poco después del período menstrual, con un dolor en la parte inferior del abdomen que va aumentando en intensidad. El dolor puede ir acompañado de náuseas o vómitos, hemorragias vaginales irregulares y secreción vaginal escasa. La fiebre en principio es baja y, después, va aumentando. Aparece, finalmente, una secreción similar al pus por la vagina.
La infección, al inflamar las trompas, provocan su obstrucción, hinchándose debido al líquido atrapado en su interior. Esto puede causar dolor crónico, hemorragia menstrual irregular e infertilidad.
En los casos más extremos, pueden llegar a desarrollarse abscesos (acumulación de pus) en las trompas, los ovarios o la pelvis. Si el tratamiento con antibiótico no funciona, deben drenarse por métodos quirúrgicos. Diagnóstico
La salpingitis tiene difícil diagnóstico inicialmente, pues la fiebre es baja, el dolor abdominal suave y la secreción vaginal escasa. Posteriormente, los síntomas son más evidentes. Suele practicare una analítica (normalmente el nivel de glóbulos blancos es alto) o recogida de muestras del cuello uterino, el recto y la garganta para cultivarlas con el objetivo de identificar el microorganismo que causa la infección. Si se sospecha la existencia de abscesos, puede realizarse una culdocentesis (pinchazo con aguja para obtener una muestra de pus). En caso de dudas, puede realizarse una laparoscopia (tubo de fibra óptica).
Tratamiento: Deben administrarse antibióticos tan pronto se hayan extraído las muestras para su cultivo y estudio. Si la infección no mejora en 48 horas, debe hospitalizarse a la paciente. Fuente: Merck Sharp & Dohme (www.msd.es)

TOXOPLASMOSIS
La RAE define toxoplasmosis como una enfermedad producida por protozoos del género Toxoplasma que, contraída durante la gestación, puede ocasionar anomalías fetales.
La toxoplasmosis es una infección muy común, en la que la mayoría de los casos pasan inadvertidos. Sus síntomas, normalmente, son similares a los de una gripe o una mononucleosis infecciosa (malestar general, cansancio, dolor muscular, fiebre).
Por norma general, la infección se produce una vez en la vida y la persona infectada se vuelve inmune. El parásito permanece en el cuerpo humano por tiempo indefinido, pero no provocará daños si el sistema inmunológico funciona correctamente. Por tanto, las mujeres que han desarrollado inmunidad antes del embarazo, no corren peligro de transmitir la infección a su bebé. Si una mujer embarazada contrae la toxoplasmosis por primera vez, existe un 40% de probabilidad de transmitir la infección al feto. Sin embargo, el riesgo y la gravedad de la infección del bebé dependerán del momento de gestación en el que se produce la infección. Al principio del embarazo las probabilidades de transmitir la infección son menores que al final, mientras que las consecuencias son más graves cuanto más cerca del comienzo del embarazo se encuentre la madre.
Cómo se contrae la infección: La manera más habitual de contraer la infección es por la exposición a los excrementos de gatos infectados (normalmente aparentan estar sanos), insectos (como moscas y cucarachas) que hayan estado en contacto con los excrementos de esos gatos, ingerir carnes crudas contaminadas, huevos crudos o leche cruda de cabra. Por su parte, los gatos suelen contraerla al cazar roedores o aves infectadas. El parásito se reproduce en el intestino del gato, acabando en sus excrementos donde se volverá infeccioso resistiendo a los desinfectantes (en ciertas condiciones de temperatura y humedad, el parásito podría vivir en el suelo más de un año). Puede ocurrir que, aunque un bebé haya sido infectado, no tenga síntomas al nacer y no se les diagnostique la enfermedad hasta que, meses o años después, desarrollen una infección ocular u otros problemas. Es por ello que, a los bebés cuyas madres se les ha diagnosticado la toxoplasmosis durante el embarazo, deban ser sometidos a pruebas.
Qué riesgos supone para el bebé: A menudo, los recién nacidos infectados tienen infecciones en los ojos, el hígado y el bazo más grandes de lo habitual, ictericia (amarillez de la piel y las conjuntivas) y neumonía. En los casos más graves, y menos comunes, pueden padecerse retrasos mentales, graves problemas de vista, apoplejía, parálisis cerebral e, incluso, podrían morir a los pocos días de nacer. La toxoplasmosis contraída durante el embarazo, también puede provocar un aborto espontáneo o el nacimiento sin vida del bebé.
Cómo prevenirla: La mejor manera de prevenir la enfermedad es evitar el contacto con las fuentes conocidas de infección. Unos consejos: No comer carnes crudas o poco hechas: pasar bien la carne al cocinar. Higiene: lavarse bien las manos después de manipular carne cruda. Lavar muy bien todas las frutas y verduras antes de comerlas. Gatos:
No vaciar ni limpiar la caja donde el gato hace sus necesidades. Pida ayuda.
La caja debe vaciarse a diario, puesto que el parásito de los excrementos del gato se vuelve infeccioso a partir de las 24 horas.
No alimentar a los gatos con carnes crudas o poco cocidas.
Mantenerlo dentro de casa para impedir que cace pájaros o roedores. Si tiene jardín, utilice guantes cuando trabaje en él. Es posible que algún gato pudiera haber depositado el parásito en la tierra. Intente, en la medida de lo posible, evitar los areneros donde juegan los niños. Los gatos pueden utilizarlos para hacer sus necesidades.